Apocalipsis Now (Apocalypse Now) (1979) – citas y diálogos de la película

Apocalipsis Now (Apocalypse Now) (1979) - citas y diálogos de la película

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Coronel Kilgore: Me encanta el olor del Napalm por las mañanas. ¿Sabes?. Una vez bombardeamos una colina por doce horas. Cuando todo terminó, me dí una recorrida. No encontré ni uno de ellos, ningún apestoso cuerpo seco. El olor, ese olor a gasolina, la colina entera… Huele como… a victoria.


Pero tenemos que matarlos. Tenemos que incinerarlos. Cerdo tras cerdo, vaca tras vaca, aldea tras aldea, ejército tras ejército y me llaman asesino. ¿Cómo se dice cuando los asesinos acusan a los asesinos? Ellos mienten. Ellos mienten y tenemos que tener piedad de quienes mienten.


Todas esas putas calaveras y altares y mierdas no me asustan. Antes pensaba que si moría en un lugar malvado mi alma no podría llegar hasta el cielo. Pero nada… carajo. No me importa a dónde vaya siempre que no sea aquí.


Yo he visto horrores…. horrores que usted ya vió. Pero no tiene derecho a llamarme asesino. Tiene derecho a matarme, puede hacerlo…. pero no tiene derecho a juzgarme. Es imposible describir con palabras a alguien que no sabe lo que significa el horror. Horror… el horror tiene una cara… y usted debe hacerse amigo del horror. Horror y terror moral son sus amigos. Si no lo son, entonces se vuelven enemigos que deben ser temidos. Son auténticos enemigos!. Recuerdo cuando era miembro de las Fuerzas Especiales… parece que hubiera pasado hace dos mil siglos. Fuimos al campamento a vacunar a unos niños. Nos marchamos del campamento tras haber vacunado a los niños contra la polio y un anciano se acercó corriendo, llorando. No podía decir… Volvimos. Habían ido y habían cortado todos los brazos vacunados. Estaban amontonados. Una montaña de pequeños brazos. Y recuerdo que… Yo… Yo… Lloré, sollocé como… una abuela. Quería arrancarme los dientes. No sabía qué quería hacer. Y quiero recordarlo. Jamás quiero olvidarlo.


Hey hombre… tu no hablas con el Coronel. Tú lo escuchas. El hombre ha agrandado mi mente. El es un guerrero poeta en el sentido clásico. Digo, a veces el… bueno, tú le dirías “hola”, no?. Y el vendría directo hacia tí, de manera que ni te enterarías de su presencia. Y sorpresivamente él te tomaría y te tiraría a una esquina y te diría “¿tú sabes que la palabra “si” es el término mas importante de la vida?. Si… tu puedes mantener tu cabeza cuando el resto está perdiendo las suyas y te están culpando por ello, si tu puedes confiar en tí cuando el resto duda sobre vos”… Digo… Yo no podría… Yo soy un hombre pequeño. El… El es un gran hombre!. Yo debería tener un par de garras rústicas rasgando el piso de los mares silenciosos…

¿Cuánta gente he asesinado?. Estaban aquellos seis que yo sabía, seguro. Estaba tan cerca que sentí su último aliento en mi cara. Pero esta vez sería un americano y un oficial. Se supone que eso no haría alguna diferencia en mí, pero lo hizo. Mierda…  acusar a un hombre de asesinato en este lugar era como levantar multas de velocidad en el Indy 500. Entonces tomé la misión. ¿Qué otra cosa podía hacer?.


Bien… verá Willard, en esta guerra las cosas se confunden bastante. Poder, ideales, la vieja moral y la necesidad práctica militar. Pero allá afuera, con esos nativos, existe la tentación de volverse Dios. Porque existe un conflicto en todo corazón humano, entre lo racional y lo iraccional, entre el bien y el mal. Y el bien no siempre triunfa. A veces el lado oscuro inunda lo que Lincoln ha llamado los mejores ángeles de nuestra naturaleza.


Todo el mundo quería que lo hiciera. Sobre todo él. Sentía que él estaba ahí esperando a que yo le aliviara el dolor. Solo quería morir como un soldado. De pie. No como un pobre renegado y destrozado. Hasta la jungla lo quería muerto y sólo de ella tomaba órdenes de todas formas.


Estoy preocupado que mi hijo no logre entender lo que quise hacer aquí. Y si voy a ser asesinado, Willard, me gustaría que alguien vaya a mi casa y le dijera a mi hijo todo. Todo lo que hice, todo lo que usted vio, porque no hay nada que deteste mas que la avalancha de mentiras. Y si usted me entiende, Willard, usted hará eso por mi.


Y por todos los cargos en mi contra, yo estoy despreocupado. Yo estoy mas allá de su tímida y mentirosa moral, y estoy mas allá de la preocupación.